una raya en el agua
Involución autárquica
Estamos viviendo cambios de paradigma demasiado rápidos para procesarlos con arreglo a los patrones políticos clásicos
Pedagogía de la presunción
Je ne suis pas Marine
Ese momento en que salió a escena el obrero amaestrado de Detroit lo podían haber firmado Maduro o Hugo Chávez. Le pones a Trump un chándal y te crees que estás viendo 'Aló presidente'. Pero era el supuesto líder de Occidente, un líder arrepentido ... de todo lo que su país ha hecho por el orden liberal en los últimos ochenta años y dispuesto a acabar con él a golpe de tarifazo arancelario. La Rosaleda de la Casa Blanca, donde Kennedy, Bush padre o Clinton proclamaron tantas veces el padrinazgo planetario americano, convertida en plató de un espectáculo de populismo autárquico con el consabido señalamiento de enemigos inventados. Y para colmo el obrero citó a Reagan, el campeón mundial del libre comercio que hace tres décadas denunció en voz bien alta a «los demagogos que quieren una guerra comercial contra nuestros amigos». Al fondo, las banderas de las barras y las estrellas como telón de una declaración de guerra económica en nombre del aislacionismo.
Esto es lo que hay. El hombre del pelo naranja no engaña a nadie: está cumpliendo lo que prometió a sus votantes. Y además de lamentarlo, alarmarse y cabrearse, conviene ir pensando en cómo adaptarse. Eso significa una doble respuesta: por una parte medidas de réplica y de autodefensa, y por otra negociación, diplomacia, poder blando coordinado frente a la estrategia de embestida directa. El problema consiste en que la Unión Europea se rige por mecanismos de gobernanza lentos, complejos e incompatibles con la eficacia ejecutiva inmediata de dirigentes –Trump, Putin, Xi– con las manos libres para imponer decisiones autoritarias. Y en España resulta dudoso que exista el liderazgo adecuado para estas circunstancias. No hay consenso, ni sentido de Estado, ni un Gobierno con mayoría estable; sólo una sociedad dividida y una clase política ensimismada en su burbuja de enfrentamiento constante. Sabemos por experiencia que Sánchez sólo afronta estas dificultades en los términos del cálculo ventajista de rendimientos electorales.
Estos cambios de paradigma van demasiado rápidos para procesarlos con arreglo a los patrones clásicos. La amenaza bélica, el rearme, las alianzas que saltan en pedazos, el desmantelamiento del multilateralismo por la misma potencia que lo había fundado… muchos desafíos simultáneos en tiempos de debilidad de los sistemas democráticos. Momentos de incertidumbre propicios para el aventurerismo. Y ahora tú, respetable (y ofuscado) trumpista español, vas y aplaudes la amenaza contra esos amigos, parientes o vecinos que están en vilo porque son empresarios, accionistas o trabajadores del sector agroalimentario, automovilístico, farmacéutico o de bienes de equipo. Los puedes consolar señalándoles la oportunidad que se abre en el mercado chino. Pero si te mandan a esparragar sé comprensivo: está en juego el pan de sus hijos. Y de los tuyos aunque aún te cueste asumirlo.
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